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martes, 21 de agosto de 2012

Frustraciones y Relación de Causa/Efecto




 Haciendo una pausa al asunto de los ambientes, quisiera compartir algo que ha rondado por mi mente durante muchos días, tal vez semanas, o inclusive meses que posiblemente me ande atormentando de una forma inimaginable.

Y es el hecho de que, muchas veces tenemos asuntos que nos tienen muy frustrados, o también por que no, deprimidos; a tal punto, de decir que nada tiene sentido de lo que hacen. Esos asuntos que de una u otra manera, nos arruinan lo poco de felicidad que tiene la persona, porque invaden los recuerdos, las palabras, los sonidos; absolutamente todo influye en esto.

Pero de lo que no nos percatamos, es que siempre nuestros problemas fueron siempre, causados en parte por uno mismo. Aunque no lo admitamos, o lo hagamos sin querer, por impulso, por razones equivocadas, por cuales fueran... siempre influimos, en algo o en todo. Únicamente, nuestros pensamientos son capaces de recordar lo malo ajeno a nosotros, pero eso no lo borra la conciencia.

¿Y cual fue el resultado? Nuestro actual estado de ánimo. A veces, nos vamos a sentir tan mal, que se llegaría a un punto en el que llorar simplemente ya no vale, en un caso extremo; o, acumular toda esa impotencia en lo mas profundo de nuestros frágiles y cristalizados corazones, volviéndolo cada vez más lleno de tristezas, que, de seguir así, podrían dejar a una persona con un alma triste de por vida.

También es difícil tratar de olvidar de una forma sencilla estas situaciones, cuando nuestra mente juega de todo para que lo recuerdes y lo pienses: canciones, personas, frases, textos, momentos, paisajes, recuerdos. Todos estos factores, juntos o por separados, hacen una gran influencia positiva, o mas que todo, negativamente en la frustración.

Sobre todo, hay que tener cuidado de como manejemos la situación, ya que, si llegase a escapar de nuestras manos, lamentablemente puede acarrear más efectos devastadores, tanto para uno, como para los demás, y para ese punto, ni siquiera nosotros mismos podemos ayudarnos, o si la hay, de una forma extremadamente mínima.

¿Por qué digo todo esto? Simple, porque estoy pasando por esto. Todas mis frustraciones hacen que me opaque mi imaginación para seguir redactando historias maravillosas que tanto me gustar plasmar en palabras. Sentir que nada de lo que observas o lees de otras personas tenga algún sentido de lógica, en especial si son ciertas y determinadas frases que tienen un toque punzante. Y, como buena persona que soy, cargar con todos mis efectos conmigo mismo. No decirlo a otras personas porque, simplemente se corre el riesgo de que, o no entiendan lo que pase, o simplemente no les interese.

A mi modo, ya estoy saliendo de este túnel, ya que pude escribir este artículo :)

Un consejo más: Se les agradece tomar en cuenta todo lo que tienen y tratar de no pensar en lo que falta. Si piensas en lo que tienes y lo agradeces, tus peticiones son cumplidas más rápido. Al exigir más, más lento tardará. (Aunque yo mismo no la cumpla)

¡Nos leemos en Anochecer!

S. Rhiver