
Existen esos días en que, por mas que uno lo evite, la negatividad te invade el alma, irrumpe tu corazón y te llena de soledad, tristeza, rencores y demás sentimientos relacionados. La más fuerte es la soledad, ya que con ella llegan las demás. Sientes que tu día es todo gris, que no le importas a 7.000 millones de personas en este vasto mundo, no eres correspondido como deseas, o que simplemente no salgan las cosas como se desea.
Todo esto puede deteriorar las ganas y las metas que uno se proponga, por distintos factores. Es en ese preciso momento cuando, por una búsqueda desesperada de refugio, uno recurre a la imaginación y nuestros pensamientos. Diran que es peor, pero absolutamente TODOS lo hemos hecho alguna vez. Sentir que cuando nadie te toma en cuenta, te duermes o imaginas que existe alguien que te quiere y se cuenten lo que siente. A veces, la persona no solo imagina una persona, sino toda una historia que le gustaria haber pasado, pero no ocurrió.
Los escritores alguna vez redactan historias relacionadas con la negatividad de las personas, expresando sus propios pensamientos plasmados con distintas herramientas del lenguaje, para hacer reflexionar al resto de la sociedad, de lo que ocurre. Aún así, esa misma reflexión no se aplica al redactor, por lo que, es más dificil espantarlo, recurriendo unicamente a que pasé el tiempo, o que el destino de un giro a lo ocurrido.
Si sientes que estas en uno de esos días en las que te sientes aparte del mundo, refugiate en tus pensamientos. Crea una situación paralela. Escribe, haciendolo te estás desahogando en gran parte, claro, si no te quedan otros recursos.
Para terminar, solo digo, que a veces, los escritores necesitan de la negatividad para experimentar un lado sombrío de la personalidad y poder plasmarla mejor en una historia.
S. Rhiver
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